Мijаíl Yúrievich Lérmontov


Versos Escogidos

Biografía breve

 

Mijail Yurevitch Lérmontov (3 de octubre 1814 -  5 de julio 1841) es uno de los grandes poetas y prosistas rusos; fue a la vez un talentoso pintor y dramaturgo. Sus obras ejercieron gran influencia en los escritores y artistas de los siglos XIX y XX.

Su infancia transcurrió en el pueblo de Tarjanaj, en el ambiente de casa de su abuela. Realizó estudios en Moscú (1828–1830), en donde escribió sus primeros versos. Realizó luego estudios en la academia militar, y en 1834 entró en servicio. Su popularidad como poeta empieza con la publicación de su poema “Muerte del poeta” (1837), dedicado a la memoria de Pushkin muerto en un duelo en enero de ese año. A causa de este poema, Lérmontov fue tomado preso y enviado al exilio, en el Cáucaso. Allí su producción literaria florece aún más. Se dedica también a la pintura. 

Según sus cercanos amigos, en el poeta Lérmontov había como dos hombres: uno- bueno y afable, para el círculo estrecho de compañeros y para aquellos que podían gozar de su especial aprecio; y otro- lejano, cáustico e irónico, para todos los demás.

Luego de cumplir un segundo exilio y de haber participado en operaciones militares en la zona de conflicto, emprende regreso a Peterburgo. En la ciudad de Piatigorsk, Lérmontov encontró la muerte, a causa de una disputa con un antiguo amigo, Martinov, con quien se batió en duelo. Aquello aconteció el 15 de julio de 1841. No había cumplido aún los 27 años.

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Salgo solo al camino;

A través de la niebla, se adivina el brillo del sendero;

La noche está en silencio. La soledad se acrecienta,

Y en el cielo dialogan, eternas, las estrellas.

¡El universo luce solemne y maravilloso!

¡Duerme el planeta acunado en hamaca de terciopelo!

¿Por qué es tan hondo mi dolor y tan cruel mi existencia?

¿Qué espero de esta vida? ¿Me lamento, acaso, de algo?...

No, no espero nada de la vida,

Y no siento pena ya de nada del pasado;

¡Tan solo busco libertad y paz!

¡Quisiera únicamente olvidarme y dormir!

Dormir…, mas no con el frío sueño de la tumba…

Anhelo poder dormir por siglos de tal modo

Que en mi pecho persistieran las fuerzas de la vida,

Que mis pulmones se inflaran suavemente al respirar,

Que cada noche, cada día, una dulce voz,

Hablándome de amor, al oído me cantara,

Que sobre mi cuerpo un noble roble, eternamente

Floreciera y, al ritmo del viento, en mi frente susurrara.

 

1841

 

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* * *

 

A mis amigos

 

Nací con un alma apasionada,

Amo estar con mis amigos,

Y de cuando en cuando

Compartir el contenido de una copa.

 

No me complace la gloria bulliciosa,

Solo el amor y la amistad avivan mi corazón;

Me estremecen de igual forma

El sonido de la lira y el fluir de la sangre.

 

Mas a veces, en medio de la algarabía

Mi alma se agita y se entristece…

En medio del ruido desenfrenado de la resaca

La razón domina al corazón.

 

1829

 

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¿Por qué?

Si estoy triste es porque te amo,

Bien lo sé: tu floreciente juventud

Se marchitará bajo el influjo

De la maledicencia de la plebe.

Por cada día luminoso, por cada instante dulce

Pagarás al destino con lágrimas y penas.

Si estoy triste… es porque tú estás alegre.

1840

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Triste y aburrido

Estoy triste y aburrido, y nadie me tiende una mano

En este minuto de espiritual abatimiento…

¡Deseos!.., ¡para qué tanto deseo, tanto anhelo!

Los años se nos van, ¡los mejores años!

Amar… ¿a quién?.., por un rato, no vale la pena,

Y amar siempre- es imposible.

Miras en tu interior: no encuentras ni huella de un pasado,

Todo es insignificante: penas, goces, alegrías…

¿Pasiones? Su dulzor y atractivos tarde o temprano

Desaparecerán a la luz de la razón;

Y la vida alrededor, si la miras adusto,

Con fría atención, no es más

Que una tonta y vacía broma de mal gusto…

1840

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A LA MUERTE DEL POETA

 

(Dedicado a Pushkin, muerto en un duelo)

(EXTRACTO)

¡Ha muerto el poeta!- cayó en defensa de su honor,

Cayó, fulminado por la difamación,

Con plomo en el pecho y sed de reparación,

¡Inclinó su orgullosa cabeza…!

No soportó el alma del Poeta

La vergüenza de los míseros agravios,

Se rebeló contra la opinión del mundo,

Solo, igual que antes,

¡Y se derrumbó asesinado!

¡Asesinado!.., ¿para qué llorar ahora?,

¿Para qué el coro de vacíos elogios,

Y los tristes murmullos de justificación?

 

Callaron los sonidos de maravillosas canciones,

No volverán más;

El refugio del cantor es lóbrego y estrecho,

Y sus labios están sellados.

 

Vosotros, descendientes arrogantes

De padres conocidos por sus bajezas,

Herederos de los restos de la esclavitud,

Hijos enojados del paso de la suerte;

Vosotros, que ambiciosos os mantenéis junto al trono,

Verdugos del Genio, la Libertad y la Gloria,

Escondeos bajo el techo de la ley,

¡Frente a ustedes callan la verdad y el juez!...

Qué más da, alegraos… No pudo el Poeta

Soportar los últimos tormentos:

Se apagó su luz, su maravilloso genio,

Se marchitó su solemne corona de laurel.

1837

 

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* * *

No te mofes de mi tristeza premonitoria;

Siempre supe que me alcanzaría el golpe del destino;

Sabía que mi cabeza, para ti querida y notoria,

Rodaría desde tu amante pecho al borde del camino.

Muchas veces te dije: ni la felicidad ni la gloria

Serían para mí en este mundo; llegaría el infausto día,

Y caería yo al fin, para que mis enemigos

Mostrasen sus dientes filos mordiendo mi genio;

Procurando sepultar, sin una huella,

La manifestación de mi esperanza y sufrimiento.

Así, pues, espero sin temor mi prematuro fin,

Hace ya tiempo que ansío ver un nuevo mundo;

No importa si la muchedumbre

Pisotea mi corona de espinas:

¡Corona de cantor, olivo de paz y amor!

¡Sea! No me provoca pesadumbre.

1837

 

* * *

 

* * *

Miro el futuro con temor,

Miro el pasado con tristeza

Y, cual criminal frente al cadalso,

Busco en rededor mi alma gemela;

¿Vendrá el mensajero del perdón

A enseñarme el sentido de la existencia?

¿Vendrá a señalar la esencia de pasiones y deseos?

¿A mostrarme lo que me ha preparado el destino?,

Y, en fin, ¿por qué tan cruel es el camino

Sin esperanzas de mi juventud?

He entregado a la tierra mi ofrenda

De amor y anhelos, de bondad y maldad;

Listo estoy a empezar una vida nueva,

Espero y callo: la hora ha llegado;

No abandonaré en este mundo a un hermano;

Mi alma está agobiada

Y sumergida en sombras de fría tumba;

Cual fruto temprano, privado de néctar,

Se ha marchitado en manos del destino

Bajo el tedioso fulgor de la existencia.

1838

* * *

* * *

Si escucho tu voz

Sonora y cariñosa,

Cual pájaro en jaula

Mi corazón da brincos;

Si me encuentro con tus ojos

Profundos y brillantes,

Mi alma va a su encuentro

Brotando desde mi pecho;

Entonces, todo me parece alegre

Y me dan ganas de llorar:

¡Ay! me abrazaría a tu cuello

En ese instante fugaz.

Cual  radiante cielo, tu mirada refulge

Con brillo de celeste esmalte,

Y tu voz juvenil

Suena y se desvanece como un beso.

Por un solo sonido de tu melodiosa voz

Por una sola de tus miradas

Dispuesto estoy a dar mi espada

De fiero acero.

A veces tu mirada brilla dulcemente

Y suena más tierna tu voz:

Al son de tu melodía el alma se estremece

Y la sangre hierve en mi corazón.

Mas ¡ay!, no siento ya la vida

Con sus alas de guerra y algarabía

Desde que escuché tu suave voz amada,

Desde que en mí clavaste tu mirada.

1838

* * *

 

* * *

Cuando ella canta, los sonidos se diluyen

Como en los labios se funden los besos;

Sus pupilas miran- y los cielos se abren,

Traviesos, en sus divinos ojos;

Cuando camina, cuando susurra:

Todos sus movimientos y sus gestos

Están llenos de voluptuosidad

Y de sencilla gracia y hermosura.

 

1839

* * *

* * *

Agradecimiento

Gracias te doy por todo; sí, por todo:

Por los secretos tormentos de la pasión,

Por la amargura de las lágrimas y el veneno de los besos,

Por la venganza de enemigos y las mentiras de amigos;

Por el ardor del alma, gastado en el desierto,

Por todo el engaño que en la vida he sufrido…

Mas, de hoy en adelante, haz de tal manera

Que no tenga mucho ya de qué agradecerte.

 

1840

 

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Patria

 

¡Amo a la Madre Patria, pero con extraño amor!

No puede mi razón con este amor.

Nada podrá cambiar este noble sentimiento:

Ni la sed de gloria, que se alcanza con sangre,

Ni la calma de quien orgulloso cree en sí mismo,

Ni la herencia de la oscura antigüedad.

Amo de mi tierra- no sé el porqué-

Sus inmensas estepas silenciosas

Sus perfumados bosques sin límites

Sus ríos de orillas infinitas, que parecen mares;

Me gusta pasear en carroza por sus caminos,

Y observar en las oscuras noches

Los fuegos y destellos de la campiña

Que anuncian un sosegado hospedaje;

Y amo el humo que exhalan las chimeneas;

Me gusta dormir en la estepa a cielo abierto

Y contemplar, allá, en la colina,

En medio de los amarillos campos,

Las frágiles siluetas blancas de los abedules.

Con una alegría, para muchos desconocida,

Miro la era en medio de los campos,

Y la izbá1 con el techo cubierto de paja

Con sus ventanas de persianas talladas;

En las tardes silenciosas, cargadas de rocío,

Me gusta compartir, hasta la medianoche,

Los bailes ágiles, de alegría el derroche,

Y las ebrias conversaciones de los aldeanos.

1 Casita de madera, muy tradicional en el campo ruso

 

1841

 

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A Smirnova A.O.

 

Cuando Usted no está, anhelo decirle tantas cosas,

Y cuando Usted llega, sólo deseo escucharla;

Pero en silencio, severa Usted me clava la mirada,

Y tengo que callar intimidado. ¿Qué hacer?..

No puedo entretenerla

Con mi discurso tedioso…

Todo esto sería incluso muy jocoso

Cuando no fuera tan triste…

 

1840

* * *

 

* * *

 

No, no es a ti a quien amo, así, apasionadamente,

No es para mí de tu belleza el brillo deslumbrante:

Amo en ti los viejos sufrimientos,

Amo en ti mi marchita juventud.

Cuando a veces extasiado te miro

Buscando no sé qué en tus ojos,

Ocupado en extrañas pláticas,

No es contigo con quien hablo.

Converso con la amiga de mis años juveniles,

Busco en tu semblante el rostro de otras divas,

Busco en tus labios vivos, otros que ya no existen,

Y en tus pupilas, el fuego de otros ojos ya extintos.

 

1841

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