¡PADRE, ENTRAÑABLE AMIGO!

   Una guitarra lechucera y una voz de cantante aficionado entona este estribillo:

 

   Tú también padre querido mereces nuestro homenaje// en pago a lo que has sufrido hasta darnos porvenir// ha blanqueado tu cabeza trabajando con empeño// has cumplido con tu sueño de ver tu hogar muy feliz //

 

   ¡Hola Señor! ¿Cómo está? 

 

   Conocí, al llegar, a la Sra. más hermosa de este mundo, mi Madre; supe, de inmediato, de vuestra existencia, del complemento imperioso para la  estructuración  de la familia. Debo contarle un secreto, querido amigo, ya lo conocí antes; presentí su presencia, escuché su teutona  voz  cada vez que se acercaba a acariciar el vientre de mamá, sí, claro que sí, eran manos afanosas, enérgicas que pendían de brazos fuertes, rústicos moldeados por el diario trajín de las labores.

 

  ¡Gracias Papá! Me imaginé el hombre de cuerpo cansado porque sin ser el Mesías, conviertes todo cuanto tocas, en alimento diario para tus hijos. Eres el hombre que cada mañana se baña con el rocío de la alegría y entona canciones de hermosos ritmos.

 

   ¡Padre! Gracias porque diariamente rotulas surcos profundos en tu corazón y los abonas con el inconmensurable amor que tienes para mí. Gracias porque tus rudas  manos amasan el pan caliente que día a día lo colocas sobre la mesa. Gracias Papá, porque de tus ojos casi severos brotan miradas delicadas y lágrimas de orgullo al vivir los triunfos de tus hijos.

 

   Poeta que no se ajusta a las normas simétricas, pero con sus versos le canta a la vida, al amor, a la felicidad, a la familia. Músico sin consejos de conservatorio que entona la más sutil melodía en negritas y corcheas nacidas de la profundidad del alma.

 

   ¡Padre amado! Tú, cual estrella de Belén, alumbras  las noches tenebrosas que aparecen en el difícil sendero que debo transitar. Eres, Padre Amado, el faro de Alejandría que brilla en mi próspero horizonte ¡Padre! Deja que en tu hombro  recueste mis cruentas amarguras y lo humedezca con lágrimas de amor 

 

   ¡Padre Amigo! Entré en tu vida y prometo ser hoy y por siempre, tu mano amiga,  la mano que te  ayudará a vivir el resto de tu existencia; pues el niño serás tú.

 

   ¡Padre!, si tu camino terrenal se convierte en el ocaso de tu existencia,  te imploro que alfombres el sendero hacia el cielo con santas oraciones y bendiciones, yo seguiré las huellas que marques. ¡Padre!, tu eterno recuerdo hará  más suave mi estadía en la tierra. Yo, Padre Amado, elevaré mi mirada de gratitud al infinito buscando tu presencia, que me acompañará por siempre. Entonces, te pido Padre, cuando puedas, escápate del cielo  para recordar los  momentos de eterna felicidad nuestra.

 

   ¡Padre! Mi querido padre, de candoroso embeleso, de mirada profunda, de musicales notas en verso, visionario infatigable, moldeador de destinos de la vida a la muerte desbrozarás mis caminos.

 

Autor: Máster Galo Edmundo Quispe Ruiz

¡FELIZ DÍA PAPÁ!

   Si de la costilla de Adán se configuró Eva, esto simboliza la unión invulnerable que debe existir entre un hombre y una mujer que deciden unir sus vidas, buscando la felicidad imperecedera. Ese hombre, que se convierte en Padre y sacando fuerzas y tiempo se transforma en el guía, docente, amigo, líder de la joven generación que sigue sus pasos y ejemplos, es el pilar complementario de una familia exitosa.

   Es el Padre-profesional dedicado a verter en su hogar el vino consagrado del amor y el optimismo y a entregar el pan bendito de la felicidad y alegría que alimentan el alma de sus hijos. Es el hombre de fisonomía fuerte, pero de sentimientos sutiles; como escribe el poeta”…que los hombres lloran como las mujeres porque tienen débil como ellas el alma…” Sí, que hombre no ha derramado un lágrima de impotencia ante un percance con sus retoños. Es el Padre ejemplar.

   En este día: Expresamos un pensamiento de felicidad para todos los egresados-Padres. Para los Padres de nuestros socios y socias. Elevemos nuestra voz de:

 

 FELIZ DÍA PAPÁ

 

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