No es lo mismo romper huevos que hacer tortilla

 

Eso le está pasando al gobierno actual, no sabe qué hacer con los huevos que rompió por obedecer al Fondo Monetario Internacional, FMI. Dicen los sabios en economía y, aparentemente, demuestran que los subsidios son malos por definición. De ser así no deberían existir, pero existen, ¿por qué? Porque son necesarios; si no, los pobres con talento no podrían estudiar ni tendrían acceso a la salud cuando se enferman ni gozarían de los demás beneficios sociales.

En Ecuador el subsidio a los combustibles es tan viejo que pocos recuerdan cuándo apareció, pero ni siquiera los neoliberales, que siempre lo criticaron, se atrevieron a quitarlo cuando fueron gobierno. Sabían cómo iba a reaccionar el pueblo. El presidente actual, que nunca hubiera sido electo si en sus discursos programáticos hubiera propuesto lo que hace ahora, ya que en ese caso ni sus familiares más cercanos hubieran votado por él, toma medidas que, además de impopulares, complican más aún la situación social que viven los ecuatorianos. Es que el alza del precio de los combustibles genera un efecto inflacionario de siniestra secuela, el incremento impredecible de los precios de todos los productos de primera necesidad, impacto que los pobres conocen por llevarlo impregnado en su memoria atávica.

Los economistas neoliberales, que aconsejan a todo gobierno eliminar los subsidios, no conocen la pobreza que generan y hablan de ella por hablar, no saben y no quieren saber que la genuina miseria es un círculo vicioso imposible de romper. Si un mago de las finanzas como el primer Rockefeller, que, según dicen, hizo la fortuna con el sudor de la frente y la sangre de sus obreros, hubiera tenido la desdicha de llegar al mundo entre los intocables de Calcuta, habría muerto tan en la miseria como nació. El verdadero menesteroso es víctima de la incomprensión social de un medio que le achaca toda la culpa de sus desdichas y se encuentra encadenado a la penuria, la ignorancia y la tiranía del tiempo; se saca el aire desde el amanecer hasta el anochecer sin devengar siquiera para un pedazo de destiño que por lo menos lo ilusione con el olor de la miel, siempre siente hambre y cansancio y lleva la vida a cuestas, cual pesado fardo, sin haber gozado nunca de una sola alegría. Toda una eterna pesadilla.

En general, en Ecuador y en todo el mundo, el obrero gana poco y labora mucho, mucho más de las ocho horas diarias que conquistó el 1 de Mayo de 1886 en Chicago, en ocasiones, desde las primeras horas de la mañana hasta el anochecer; parte del salario que les descuentan es birlado por los patrones sin escrúpulos con el pretexto de otorgarles beneficios ficticios, no tienen jubilación, ni montepío, ni ningún tipo de ahorro o amparo que le permita cubrir cualquier emergencia; si en su quehacer sufren algún accidente, la culpa es suya, sin que importe la gravedad del caso; tampoco tienen tiempo libre para averiguar de sus derechos, por no pertenecer a ningún sindicato. De eso debería ocuparse el gobierno y no de obedecer ciegamente las órdenes del FMI.

En estas circunstancias, el gobierno de Ecuador decreta el estado de excepción nacional, medida que sólo puede empeorar la situación de pobreza que vive el ciudadano medio. ¿Acaso espera que la gente comprenda sus razones a palos? Enfrentar a la fuerza pública con la población no le va a dar resultado alguno, pues la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas son también parte del mismo país y en ocasiones anteriores han arrojado del poder a presidentes persuadidos de que el pueblo pretende desestabilizar a sus gobiernos, democrática y legalmente constituidos. Y eso no es así, el pueblo reacciona porque defiende el derecho a existir con dignidad. Lo legal y lo justo, la ley y el orden, la paz social y el gobernante, no siempre coinciden, como es el caso actual.

Pedirle al gobierno nacional que aprenda a hacer tortillas con los huevos que ha roto es inútil, como es inútil pedirle que tenga piedad al contemplar el rostro famélico del pueblo ecuatoriano, cuyos actos bandálicos se explican por el hambre de justicia, que se ha convertido en la brújula espiritual de las grandes mayorías. Pedirle que se compadezca del pueblo y derogue las medidas es también inútil, porque no se trata de un estadista capaz de comprender que las medidas dictadas hunden al Ecuador en la vorágine de lo desconocido y que no tienen nada que ver con los miles de informes que sobre el país se escriben para ocultar su dura realidad.

Mientras tanto, el rugido de la multitud no va a cesar mientras el gobierno no escuche al pueblo, cuya voz autorizada es la de cualquier manifestante que expresa públicamente su descontento. Él no es ni leído ni tan instruido como los miembros del gabinete presidencial, pero tiene una filosofía y un pragmatismo contra los cuales es difícil discutir: ¡No puedo hacer otra cosa, pues tengo hambre!

Autor: Rodolfo Bueno

Publicado: 16 de octubre de 2019

Nota aclaratoria: Las opiniones expresadas en el artículo aquí publicado son de entera responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan el pensamiento y posición oficial AEPEREACU.

Nadie sabe para quién trabaja

La Cámara de Representantes de EEUU inició este 24 de septiembre un impeachment contra el presidente Donald Trump, por presionar, en la conversación telefónica del 25 de julio, al presidente de Ucrania Vladímir Zelenski, para que investigue, con la finalidad de empañar la imagen de Joe Biden, precandidato presidencial por el partido demócrata, padre de Hunter Biden, que trabajaba para la mayor empresa de gas ucraniana, Burisma Group.

Nancy Pelosi, Presidente de la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU, acusó a Donald Trump de “traición a la seguridad nacional y traición a la integridad de nuestras elecciones”; posteriormente declaró que detrás del incidente está Rusia, que lo había tramado todo. “Me parece que es un caso claro de paranoia”, expresó Serguei Lavrov luego de intervenir en la 74 Asamblea General de la ONU.

Por su parte, tres comités de la Cámara de Representantes estadounidense instaron a Mike Pompeo, Secretario de Estado, a entregar documentos relacionados con el caso. “Los comités están investigando hasta qué punto el Presidente Trump puso en peligro la seguridad nacional al presionar a Ucrania para que interfiera en nuestras elecciones del 2020”, escriben en carta dirigida a Pompeo; añaden que también investigan la retención de la asistencia financiera proporcionada a Kiev por el Congreso de EEUU.

En mayo del 2014, Hunter Biden se incorporó a la junta directiva de Burisma Group, a pocas semanas de que su padre, entonces Vicepresidente durante la administración Obama, realizara una visita oficial a Ucrania. Víctor Shokin, en ese entonces Procurador General de ese país, investigaba por corrupción a Burisma Group e indicó tener pruebas de que la directiva de esa compañía y el hijo de Biden realizaban maquinaciones corruptas y que le despidieron en el 2016 por no abandonar esa investigación. Como resultado de esta destitución fueron cerrados todos los procesos judiciales contra Burisma Group y Hunter Biden continuó como si nada con sus artimañas. En el 2018, Joe Biden se jactó públicamente haber amenazado a Kiev con congelar la entrega de un crédito por mil millones de dólares del FMI si Shokin no abandonaba el cargo y el mismo Shokin confirmó que Biden exigió al entonces presidente ucraniano, Petró Poroshenko, que le destituyera.

Algunos medios de información de EEUU sostienen que cuando Trump habló con Zelenski, le presionó para que reabriera la investigación por corrupción que involucra a Hunter Biden, al mismo tiempo, ordenó congelar unos 400 millones de dólares de ayuda a Ucrania. Esta conversación resultó ser clave para que la Cámara de Representantes de EEUU inicie el juicio político contra el Presidente Donald Trump.

Para el éxito del impeachment, la carta fuerte es el informante de la conversación que mantuvieron los presidentes Trump y Zelenksi, quien admite no ser testigo directo de la mayoría de los hechos descritos por él. “Sin embargo, descubrí que las versiones de mis colegas eran creíbles porque, en casi todos los casos, varios funcionarios tuvieron patrones en sus relatos que fueron consistentes entre sí. Además, se hizo pública variada información relacionada con esas versiones privadas… Oficiales de alto rango de la Casa Blanca intervinieron para ‘cerrar bajo llave’ todos los registros de la llamada telefónica, en especial la transcripción oficial palabra por palabra”. Finalmente, manifestó estar “profundamente preocupado” de que las acciones del jefe de Estado constituyan “un serio o flagrante problema, abuso o violación de la ley”, y acusa a Trump de solicitar a Vladímir Zelenski, “interferencia de un país extranjero en las elecciones estadounidenses del 2020”.

A su vez, el director interino de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Joseph Maguire, señaló ante el Congreso: “He concluido que la queja reportada es un asunto urgente que parece creíble” y en una comparecencia ante la comisión investigativa de la Cámara Baja expresó su apoyo al informante, cuya identidad protege. Habla de alguien que espía al presidente de EEUU y revela secretos de Estado, lo que debería ser un delito mayor; cuando Snowden y Assange hicieron prácticamente lo mismo, actuaron al revés y hasta ahora los persiguen con saña. Es todo un contrasentido.

Por su parte, Trump se refirió a las acusaciones: “La denuncia del informante es completamente diferente y contradice a mi conversación real con el nuevo presidente de Ucrania. El llamado informante no sabía prácticamente nada. ¿Un denunciante con información de segunda mano? ¡Otra historia de noticias falsas! ¿ Impeachment por eso cuándo lo que hubo fue una conversación telefónica maravillosa? ¿Saben que esa fue la segunda conversación? No puedo creer que no lo hayan hecho… Creo que deberían pedir la primera conversación también”, se burló con sarcasmo. “¡Otra caza de brujas! Vean lo que se dijo en la muy agradable llamada, en la que no hubo presión”, y autorizó publicar la transcripción íntegra de su charla telefónica.

Trump dice, textualmente: “En la actualidad se habla mucho del hijo de Biden, sobre que Biden detuvo la investigación, y mucha gente quisiera saber qué pasó. Por eso, sería magnífico si usted con vuestro procurador pudieran ayudar en algo. Biden anduvo presumiendo de que él paró la investigación, por eso yo le pido a usted comprobar eso. A mí esto me suena horrible”.

Le contesta Zelenski: “Precisamente, quería hablarle a usted sobre el procurador. Yo estoy al tanto de la situación. Como nosotros obtuvimos mayoría absoluta en el Parlamento, el próximo procurador, mi candidato, va a ser hombre en un 100% de mi confianza. Él o ella harán la investigación de esta situación, especialmente de esa compañía, la que usted mencionó. El meollo de este asunto consiste en restablecer la honradez, de manera que nosotros vamos a ocuparnos de este asunto. Además me gustaría pedirle cortésmente si usted tiene cualquier información adicional que nos pudiera proporcionar, eso sería muy importante para la investigación”.

Trump le responde: “Le pediré a mi abogado Rudy Giuliani y al Fiscal General estadounidense, William Barr, que le llamen a usted y nosotros vamos a resolverlo todo. Estoy seguro de que usted lo resolverá. Escuché que con el Procurador actuaron incorrectamente y que él era una gran persona, de manera que le pronostico a usted éxito en todo”.

Los demócratas argumentan que Trump presionó a Zelenski para que reabriera una investigación sobre los negocios de Hunter Biden en Ucrania; sin embargo, es evidente que, aunque se refiera repetidamente al caso Biden, Trump no presiona a su homólogo ucraniano. Es más, Trump escribe en su cuenta personal de Twitter: “El presidente de Ucrania dijo que no se sintió presionado por mí para hacer algo malo. No puedo tener un mejor testimonio que eso”.

María Zajárova, Portavoz de la Cancillería rusa, escribe en su cuenta de Facebook: “Leí la transcripción de la conversación de Trump con Zelenski, a causa de la cual la Presidente de la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU, Nancy Pelosi, decidió lanzar el procedimiento de impeachment contra su presidente… Parecería que el trabajo de los demócratas consiste en hacer ridículo a su país a nivel global… Que publiquen transcripciones con conversaciones con sus socios en la OTAN… Además mucha importancia representa la publicación de intervenciones en sesiones cerradas de la CIA, el FBI y el Pentágono”, ironizó.

Es que toda esta mojiganga deja mal parado a Estados Unidos. ¿Qué otro jefe de Estado se atreverá a hablar con entera libertad con un mandatario estadounidense si los diálogos entre los jefes de Estado, que son reservados o secretos, son convertidos en un coloquio formal, sujeto a discusión pública? En este caso, la publicación se hizo con el mutuo consentimiento de las partes, que nadie puede garantizar a futuro.

Ahora bien, para destituir a un presidente se requiere de las tres cuartes partes de los votos del Senado, lo que implica que es poco factible la destitución de Trump, porque tiene mayoría en el Senado. Entonces, no está claro por qué los demócratas han comenzado una batalla en la que tienen todas las probabilidades de perder. Los mal pensados, siguiendo el decir de Maquiavelo de que para acertar hay que pensar mal, podrían pensar de que la alta cúpula del Partido Demócrata de Estados Unidos trabaja para la reelección de Trump, y los bien pensados, que actúan por desesperación, pues su candidato, Biden, se desinfla en las encuestas y no quieren apoyar a los otros candidatos, Sanders, Warren… que son progresistas. Por eso, se juegan el todo por el todo en una opción que a lo mejor aciertan de chiripas. Lastimosamente, están al borde de quedar como alguaciles alguacilados.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Autor: Rodolfo Bueno

Rebelión

Publicado: 16 de octubre de 2019

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