Aleksandr Blok


Versos Selectos

Biografía breve

 

Uno de los más prominentes poetas ruso-soviéticos de la primera parte del siglo XX, Aleksandr Blok, nació en San Petersburgo el 16 de noviembre de 1880. Su padre fue jurista, notable profesor de la Universidad de Varsovia; su madre, Alexandra Bekétova, hija del rector de la Universidad de San Petersburgo, se había casado al cumplir los 18 años y, luego del nacimiento del pequeño Aleksandr se separó de su primer marido. Cuando el pequeño tenía 9 años, su madre se volvió a casar, y la familia se fue a vivir en las afueras de Petersburgo, a orillas del río Gran Nievka. En 1889 entró a realizar estudios.

En 1897, durante un viaje al exterior, en un lugar de descanso de una ciudad alemana, Aleksandr se enamora por primera vez, y locamente, de Ksenya Sadóvskaya- ella dejará una profunda e indeleble huella en el alma del futuro poeta.

En 1898 termina sus estudios secundarios e ingresa a la Universidad de San Petersburgo a seguir la carrera de jurisprudencia, pero tres años después cambia de Facultad pues prefiere dedicarse al estudio de la historia de la filología eslavo-rusa, la cual termina en 1906.

Sus primeros versos, Blok escribió a la edad de 5 años; a los 10, escribió dos ediciones de la revista “Velero”; a los 16 se dedicó seriamente al teatro; en 1906 ya era un poeta ampliamente conocido.

En 1909 escribe los “versos italianos”, con los cuales adquiere un total reconocimiento. Sufre los horrores de la Primera guerra mundial, en servicio en Bielorusia. Cuando se produce la Revolución de Octubre, en 1917, Blok se ve sometido a sentimientos encontrados. Por un lado, simpatizó enseguida con el movimiento, pero por otro lado miraba con asombro cómo sus amigos poetas y literatos emigraban. Se negó a salir al exterior, pues consideraba que su deber era quedarse con su Rusia en tan duros momentos históricos.

 

Al ver los cambios y avances, Blok se dedicó por entero a apoyar la Revolución; en sus poemas pintó los cuadros más vivos y sus más sinceras preocupaciones, consagrando todo su amor y su trabajo a su querida y sufrida Patria. En 1921, con ocasión de un homenaje a Pushkin pronunció un encendido discurso sobre la misión de los poetas y el cometido de la poesía.

El exceso de trabajo y las duras condiciones de vida paulatinamente fueron agotando las reservas del poeta, que vio cómo su salud se fue deteriorando, hasta que el 7 de agosto de 1921, apenas a la edad de 41 años, falleció en su natal Leningrado. Sus restos fueron dispuestos en el cementerio de Smolenskiy, junto a los de su madre y la familia de ella.

Aquí se presentan algunos de los versos más apasionados del poeta, en su amor profundo y sufrido con su tierra natal y con las musas terrenales.

Traducción de: Antón Amaruñán

Publicado: agosto 28 de 2019

​​* * *

¡Oh, primavera sin final y sin límites-

¡Dulce sueño sin límites y sin final!

¡Te reconozco, Vida! ¡Te acepto!

¡Te saludo con el bramido de mi escudo!

 

¡Hey, Fracaso, te acepto también!

¡Y tú, Suerte, bienvenida seas!

En el mundo misterioso de las lágrimas

Y en el de la risa- nada es vergonzoso.

 

Acepto las noches de charlas insomnes,

Cuando el alba nos sorprende en la ventana,

Cuando la primavera hiere con destellos

Embriagadores mis tristes ojos doloridos.

 

Acepto por igual las aldeas desiertas

Y los pozos de agua dulce en las ciudades;

El espacio luminoso bajo el cielo

Y del arduo trabajo el pesado fardo.

 

Te recibo, audaz, en el umbral,

Con el viento feroz en mi hirsuta cabellera,

Con el inescrutable nombre de dios

En mis trémulos labios crispados.

 

Frente a este encuentro fatal

No me atrevo a lanzar mi escudo…

Sé que nunca se abrirán tus brazos…

Todo esto no es más que una quimera.

 

Miro alrededor, deduzco los riesgos,

Odiando, jurando y amando:

Por todos los tormentos, por la muerte,-

Por cuanto eres, Vida, ¡Te acepto!

 

Octubre 1907

 

* * *

* * *

 

RUSIA

 

Una y otra vez, como en los años dorados,

Tres desgastados arneses revolotean,

Y se hunden igual las ruedas del fino carruaje

En los surcos enlodados del camino…

 

Rusia, mi pobrecita Rusia,

Tus casitas grises,

Tus canciones al viento, son para mí

Cual lágrimas virginales de amor.

 

Compadecerme de ti no puedo

Y mi cruz cargo con ahínco…

Puedes entregar tu sorprendente belleza

A un hechicero- no importa, te seguiré amando.

 

Déjalo que te hechice, que te engañe,-

No has de caer, no te hundirás,

Y sólo la inquietud y el desvelo

Ensombrecen tu hermoso rostro…

 

Y qué más da, una preocupación más,

Una lágrima más que al río va,

Tú sigues siendo la misma- bosque y campo,

Y el pañuelo de colores sobre la cabeza.

 

Contigo, lo imposible es posible,

Se hace el camino llevadero,

Cuando brilla en la lejanía

El momentáneo parpadear de una mirada,

¡Cuando se oye la triste melodía

Del canto sublime del cochero!...

 

18 octubre 1908

* * *

* * *

  

RUSS

Tú, eres sorprendente hasta en sueños.

No te puedo descifrar.

Si me adormezco- se abre un misterio,

Y en ese misterio- estás tú, Russ, escondida.

 

Russ, colmada de ríos,

Rodeada de bosques salvajes,

Plagada de pantanos y grullas,

Con tu mirada turbia de hechicero;

 

En ti, los pueblos tuyos tan diversos

Van desplegando sus bailes antiguos

De un lado a otro, incansablemente,

Bajo el resplandor de las aldeas en llamas.

 

En ti, hechiceros y adivinos

Hacen magia con los cereales del campo

Y las brujas confabulan con los diablos

En los largos caminos de nieve.

 

En tus estepas, feroz pasea la tormenta,

La nieve golpea los techos de las frágiles casitas

Y una muchacha, bajo la nieve,

Afila la navaja para el amigo malvado.

 

En ti, todos los caminos y encrucijadas

Están agotados de tanto bregar

Y el torbellino, que silva en las ramas, canta las leyendas de antiguos tiempos.

 

Así, en mis sueños he visto

La pobreza de mi tierra natal,

Y en los harapos que la cubren

He escondido la desnudez de mi alma.

 

Un triste camino, en la noche,

He recorrido hasta el cementerio,

Y allí, dormido sobre una lápida,

He entonado canciones sin fin.

 

Yo mismo no entendí, no alcancé a ver,

A quién dedicaba mis versos,

En qué dios creía apasionadamente,

A qué novia mi amor entregaba.

 

Una criatura viva acunaste tú,

Russ, en la inmensidad de tus tierras,

Pero ella no empañó

Tu pureza virginal.

 

Me adormezco- y en ese sueño un misterio,

Y en ese misterio descansa Russ,

Ella es sorprendente hasta en el sueño,

No la puedo descifrar.

 

1906

* * *

* * *

 

¡Oh, vivir quiero como un loco!

¡Oh, vivir quiero como un loco:

Todo lo existente- eternizar,

Las cosas todas- humanizar,

Lo imposible- realizar!

 

No importa si me asfixia la dura vida,

Ni que me ahogue yo en este sueño,

Quizás, mañana algún alegre pequeño

Diga de mí leyendo mi poesía:

 

Perdonemos su tristeza,- tal vez es ella

El motor recóndito que lo inspira.

¡Todo él- es hijo de la bondad y la luz!

¡Todo él- es glorificación de la Libertad!

Febrero 1914

 

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* * *

 

Del valor, las hazañas y la gloria…

 

Del valor, las hazañas y la gloria-

Todo olvidaba sobre esta amarga tierra,

Cuando tu rostro, en su sencillo marco,

Brillaba ante mí sobre la mesa.

 

Mas la hora llegó y tú te fuiste.

Nuestro anillo de bodas arrojé a la noche.

A otro entregaste tu vida

Y yo olvidé tu rostro hermoso.

 

Los días volaban, con un feroz aullido…

El vino y la pasión mi vida ensombrecieron…

Entonces te recordé, en el precipicio,

Y te llamé como a mi juventud…

 

Te llamé, más tú no te volviste,

Te imploré, más no tuviste compasión.

En tu abrigo azul te envolviste

Y te fuiste de casa aquella noche fatal.

 

No sé dónde has encontrado refugio,

Mi amor, mi tierno amor, para tu orgullo…

Ahora duermo bien, te veo en sueños,

Envuelta en tu abrigo azul en que partiste…

 

¡Ni qué soñar con glorias, con amores,

Todo pasó, mi juventud se fue!

Tu imagen, en su sencillo marco,

Mi mano de la mesa desterró.

valioso.

 

Diciembre 1908

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* * *

En noche blanca, roja luna…

En esta noche blanca, la luna roja

Navega en el firmamento azul.

Errante va, fantasmal y encantadora,

Y se refleja del río Nievá en el azur.

 

No sé si sueño o solo me parece

La realización de secreta humanidad,

¿Acaso en ustedes: Roja  luna,

ruido silencioso- se esconde la bondad?

 

22 de mayo de 1901

* * *

* * *

Día primaveral se fue sin sentido

 

El día primaveral se nos fue sin sentido

Junto a la indecorosa ventana;

Mi esposa, cual cautivo pajarillo,

Se aburría en el rincón mientras cantaba.

 

Sin prisa, sin afán, recogí

Los recuerdos y las obras;

Y despiadadamente claro percibí:

La vida se me fue, ya sin remedio.

 

Todavía habrá pensamientos, charlas,

Mas todo será oscuro y aburrido;

¿Pará qué bajar las persianas?

A mi alma el ocaso llegó hace ya tiempo.

Marzo 1909

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